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Martes, 19 de septiembre de 2017

A ganar, a ganar, pollo para cenar

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Vicente J. García Claver |

Esta frase se repetía una y otra vez en los casinos estadounidenses, cuando algún jugador sacaba el 21 en el famoso juego denominado Blackjack.

 

También me puede servir como frase que pueden repetir muchos de los ganadores en el enorme 'casino' en el que se ha convertido nuestro sistema económico y que empezó a labrarse allá por los años 70 del pasado siglo ¿Quiénes son los afortunados? Buena pregunta. Estoy totalmente convencido de que ustedes sabrán dar respuesta a la misma.

 

Desde mi punto de vista, los mercados mundiales que conocemos, se han convertido en verdaderos casinos organizados a imagen y semejanza de unos pocos. Una élite que su único objetivo es incrementar sus cuentas de resultados y la acumulación de poder.

 

Tal vez me explique mejor con la siguiente reseña histórica:

 

Durante las últimas décadas se ha desarrollado un largo proceso de desregulación financiera justificado por el convencimiento de la capacidad de los mercados para autoregularse. Dicho movimiento desregulatorio comenzó en Estados Unidos con la retirada de la Ley 'Glass-Steagall' después de que el Congreso aprobara el 'Depository Institutions Deregulation and Monetary Control Act' en 1980. Antes de 1980, la regulación establecía un rígido marco de separación entre la banca comercial y la banca de inversión, que se financiaba exclusivamente a través del mercado de capitales. Los bancos comerciales estaban fuertemente supervisados por parte de la Reserva Federal quién exigía elevados coeficientes de liquidez y solvencia, y quedaban respaldados por el Estado a través de la garantía de los depósitos, garantía de la que no gozaba la banca comercial. Sin embargo, estas limitaciones de la banca comercial se fueron diluyendo, de tal forma que la desregulación de los mercados financieros provocó una liberalización de las operaciones transnacionales, con ausencia de controles de cambios o límites a las entradas y salidas de capital, lo que permitió mantener una agresiva comercialización de hipotecas centradas en resultados a corto plazo estimuladas con sistemas de incentivos perversos, la comercialización de productos financieros nuevos y complejos que organizaban y canalizaban la actividad financiera y, por último, una deficiente evaluación del riesgo por parte de las agencias de calificación.

 

Llegado a este punto, quiero introducir un término con el que estoy muy interesado en que todos ustedes lo conozca (seguro que una gran mayoría ya lo conocerán). Un término ligado muy de cerca a las políticas neoliberales que actualmente imperan en nuestra sociedad y que tanto daño están causando. Me refiero a la financiarización.

 

Encontramos una definición muy genérica por parte de Epstein (2005): “La financiarización se refiere a la creciente importancia de los intereses financieros, los mercados financieros y los agentes e instituciones financieras en el funcionamiento de las economías nacionales e internacionales”.

 

No obstante según Stockhammer (2004), “La financiarización incluye un elenco de fenómenos como la globalización de los mercados financieros, la revolución del valor del accionista y el ascenso de los ingresos procedentes de la inversión financiera". Esta definición de financiarización es mucho más concreta, ya que se adecua a la situación de crisis económica y financiera que estamos sufriendo (aunque nos parezca que ya pasó).

 

Un ejemplo radical de lo que es la financiarización, lo encontramos en el libro de Juan Hernández Vigueras 'El casino que nos gobierna', donde nos indica como en el año 1997 un banquero estadounidense llamado David Pullman tuvo  una idea; titularizar los derechos de los 25 discos que David Bowie había grabado hasta 1990 y convertir los derechos de autor de todas esas canciones en un título susceptible de ser comprado y vendido en los mercados.

 

Ante una alta desregulación del sector financiero y la creación y expansión de la denominada financiarización, se creó un caldo de cultivo para que en 2007 estallara una crisis económica a nivel global.

 

Si criminales fueron la creación de los 'Morgate Backed Securities' (MBS) y 'Collateralizad Debt Obligaions' (CDO), como un claro ejemplo de los alcances de la desregulación financiera. Ya se habla incluso de la bancarización de la naturaleza, ponerle precio a los bosques que talan algunas empresas, ponerle precio a nuestras playas, así con un largo etc.

 

Todo esto debe de terminar, todos los gobiernos y las instituciones, deben de concienciarse para poner fin a toda esta desregulación de un sector que no tiene piedad ni tiene fin en su avaricia por su materia prima que no es ni más ni menos que el dinero y el poder. Se deben de imponer leyes que regulen el sector y lo hagan totalmente transparente. Estas leyes las deben de hacer los propios gobernantes. Gobernantes que deben de ser totalmente independientes, sin influencias ni intereses en el sector financiero que pueda desvirtuar y/o manipular las leyes que puedan hacer para regular el sector.

 

Hay que terminar con el poder del dinero en los mercados y en la vida de las personas. Deben de penalizar y/o bloquear a los países que permiten el blanqueo de capitales, así como los paraísos fiscales. Es inadmisible que ciertos países consientan que dinero sucio, sea blanqueado y vuelva al mercado para el beneficio de unos pocos.

 

Con la unión de todos los países y las instituciones, en esa misma dirección, entiendo que se podrán conseguir muchos éxitos y terminar de una vez por todas que los mercados sean los que marquen el rumbo de las personas.

 

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